lunes, 24 de mayo de 2010

"Le pongo la sal"


Por: Esbirro de Arlequín

Bueno, bueno. veo que esto está funcionando. Por supuesto que debemos hacer algo por nuestros lectores "hipotéticos" pero ya habrá tiempo para ello. Ahora a lo que vengo.

Quiero hablar de los estereotipos de la mujer en especial aquel que los hombres tanto gozan e inspira para tanto chiste cruel que encuentren: la mujer con la regla. Estar con el periodo (o menstruando derechamente) es una de las implicancias de ser mujer [al diablo con la doctrina cristiana que señala el origen de este fenómeno en el pecado capital de Eva... maldito Salomón ¬¬]. Creo que básicamente el periodo es una manifestación de nuestra fertilidad y algo que nos recuerda el poder de la mujer: el de dar la vida.

¿Que son los estereotipos? Es una de las maneras que tenemos, como humanidad, de simplificar la realidad y no desgastarnos pensando en las pequeñeces (no en el sentido despectivo) que ella implica. Con todo esto en mi cabeza recordé el aclamado comercial de una pastillita rosada para los dolores de "esos días" (¿qué días? como si fuera un secreto que todas las mujeres menstruamos). También recordaba como mi profesor de física en la media al discutir por cualquier cosa (siempre fui buena para ello) para cerrar el tema siempre terminaba con "te sacó la sal"... grrrr como odiaba/odio eso! Bueno, este añejo comercial lo recordé por su versión 2010 en el cual ya no vemos a una mujer sensible que llora al ver que su marido no gusta de su forma de cocinar y agrega a gusto sal... sino que vemos a una mujer (ante la misma situación) que no llora por este hecho sino que se revela y exagera el hecho: confronta al héroe del comercial. Sin embargo, no todo podía ser miel sobre hojuelas, termina el comercial con una bofetada directa al rostro: tomemos la pastillita rosada para que no afectemos a lo demás con nuestro ánimo en "esos días"... WTF!

Como observo reflejado en este comercial... la regla aparte de todos sus efectos (hinchazón, dolor y demases) tiene un efecto psicológico sobre nosotras. Como lo miro... la regla nos libera de algún tipo de filtro por lo cual decimos lo que sentimos sin pelos en la lengua. Obviamente todos los extremos son malos, sin embargo son cinco días de máxima liberación femenina (aunque disparemos contra nuestras propias compañeras u.u).

No se (ni creo) que se entienda mi punto.
Gracias.



domingo, 23 de mayo de 2010

¿Condenada a la soltería por feminista?

Por: Gorgona.-


Me distraigo de mis labores nocturnas de domingo (pre-lunes) y aparte de saludar a mis compañeras ladys o no - yo tampoco me definiría como una dama precisamente-, y a l@s lectores hipotéticos, quisiera narrar una breve anécdota que me ocurrió en un almuerzo familiar el día de ayer. Estábamos presentes mi madre, mi hermano, una prima, un primo y su polola, y de alguna manera la conversación derivó a temas de femineidad y masculinidad.

Personalmente, me considero abiertamente feminista- no tiene nada de loli señorita Esbirro de Arlequín; es más creo que en general las mujeres no se consideran feministas pues tienen una noción errada del feminismo y las teorías de género (pero ya hablaré de eso otro día, vuelvo a la anécdota) - y normalmente me toca debatir mis posturas ante la vida con hombres a los que sinceramente les molesta que una no encaje con la construcción hegemónica de femineidad (aka. lo que podríamos llamar lady) y les choca una mina que rebata un poco sus ideas y cuestione su para' de "macho que se respeta".

En el almuerzo de ayer, no sabría bien decir si fue una de esas ocasiones, pero terminamos hablando de la femineidad y la masculinidad, ya ni si quiera recuerdo bien de qué hablábamos exactamente, pero de repente mi primo sale con una frase que no sabría si tomar como un halago o como un intento de insulto: "Es que tú, no eres una mujer típica, tradicional, tienes una visión mucho más liberal de la mujer, eres una mujer poco común" (Yaaa... hasta ahí vamos bien, tiene tinte de halago...) Y continúa... "Pero por lo general a los hombres les gustan las mujeres típicas. Así que te va a costar encontrar pololo, porque como tú eres una mujer poco común, también los hombres a los que le gustan las minas como tú son poco comunes también". Ja, ahí quedé medio descolocada - ni siquiera estábamos hablando de pololeos ni nada - Qué me está queriendo decir este tipo?? Que estoy condenada a la soltería por ser como soy y pensar como pienso? Me llamó la atención dicho comentario, pues en verdad soy nueva en esto de la soltería - después de un pololeo excesivamente largo - recién estoy incursionando en las no siempre bien ponderadas andanzas de mina soltera.

Claramente, ese era un insulto, medio maquillado, pero claramente un intento de "cuestionar" mi postura "liberal de la femineidad", y ¿herirme emocionalmente para hacerme dudar de mis convicciones?, cosa que nica logró, pues no creo que sea mi caso y tampoco creo que escaseen los hombres que rompen - aunque sea un poco - la masculinidad hegemónica y que no le temerían a una mina con los pantalones o la falda bien puesta. Qué opinan mis contertulias? Yo opino que mi primin estaba - perdonen la expresión poco lady - cagando fuera del tiesto, mostrando una vez más la estrechez de miras de un "macho que se respeta".

Yo (no) vengo de San Rosendo.

Por: Melisa Blanc.-

Pero llegar aquí fue más o menos lo mismo (es como entrar a una casa muy grande y decir "changos!!" con la mano en la frente).

Jaja, en serio, miro esta cosa tan bonita y no me siento digna. Yo precisamente que soy la menos lady... bueno, sí, entonces yo voy a ser la nota discordante. Pero a estas alturas tengo súper asumido que esa es como mi tarea en la vida (y lo amo).

Como sea, hoy voy a hablar de una de las cosas que me pasaron el.. jueves -creo- pasado. Yo cumplía con una de las tareas más nobles de una mujer... aconsejar a otras mujeres. Y es que nosotras tendemos a tener una especie de discurso predeterminado, así como un formulario donde sólo tienes que poner el nombre de la pobre víctima, y un poco más abajo el del terrible victimario (que siempre es terrible, SIEMPRE, es una rata de dos patas que debería morir de la peor manera posible... porque de por sí morir ya no es lo suficiente malo), entonces aquí tiende a generarse el problema que me trae ante esta audiencia imaginaria. La mujer que sufre, que llora -a la que no le puedes decir nada por temor a que "se acuerde de algo"-, que toma helado en pijama viendo Lassie, definitivamente no es un ser pensante, no está capacitada para tomar ninguna decisión y, triste como está, delega la responsabilidad de qué hacer con el resto de su vida (porque la cosa es así, una se deprime y la pregunta es "qué voy a hacer ahora?") en LAS AMIGAS.

Las amigas son -somos -ese pilar fundamental en la vida de la mujer recientemente soltera, no sólo somos sus bastones de apoyo, las que contestamos el teléfono, elaboramos venganzas por msn (yo no dije eso), le pintamos la uñas, la acompañamos a comprar, salimos a bailar, nos reimos de las pequeñeces del victimario, nos aseguramos de que la deprimida siga respirando y de vez en cuando hasta la hacemos pensar en otra cosa. Somos sus neuronas. Cuál es el problema entonces? QUE HAY QUE SER BUENAS NEURONAS.

Creo que esta mala versión de "compañía" es la que hace que -como género -seamos tan parodiadas. Hasta nosotras nos reímos de eso.

He visto a muchos grupos de niñas -sobre todo esta semana -que hacen cosas bien idiotas, como mandar anónimos, invadir facebooks, crear grupos de facebook, unirse a ellos (el facebook da para harto), recomendar idioteces como "vamos a carretear y ahí te lo cagas, po" (vieja, no están juntos, a quién te vas a cagar?). Ahí fue cuando me di cuenta de que no sirvo para compadecerme de esas niñas. Soy pésima dándole consejos amorosos a la gente, porque mi vida sentimental no es precisamente un jardín de rosas. Pero ahí están, escuchándome, contándome su vida y sus desgracias, mientras yo convierto mi mente en un pacman imaginario para pensar en otra cosa.

Bienvenida

Por: Esbirro de Arlequín

Mientras escucho el caos de los músicos con sus instrumentos jugando previo a su presentación: no puedo dejar de pensar en unas líneas leídas recientemente. Hace tiempo que me pregunto varias cuestiones, tal vez desde que tomé conciencia de mi conciencia, y últimamente pienso en la existencia. Acotando un poco el tema, creo que no es propiamente la existencia sino la existencia de las dicotomías en nuestras vidas (o al menos en la mía). Mi mente normalmente confusa no puede dejar de serlo en estas materias.

Creo que no he logrado expresar mi interés en estas líneas, creo que una pregunta directa ayudaría: ¿qué significa ser mujer? Bueno, en un primer impulso, es “algo” contrario a ser hombre. Pero entonces… ¿qué es ser hombre? “Algo” que no es mujer… entonces las respuestas serian circulares.

Desde pequeña he detestados el trabajo servil sin retribución que la mujer debe realizar a favor de los hombres de la casa (fui víctima de ello cuando pequeña siempre revelándome a ello). Sin embargo, recuerdo un episodio en la casa de unos parientes que me marcó. Recriminaba a un primo una vez por no ayudar a sus hermanas a levantar la mesa y lavar los platos, ante lo cual me responde que aquel es trabajo de las mujeres y que él ayudaba a su padre en otro tipo de labores (normalmente limpiando el auto, pintando la casa y otros trabajos similares). Entonces, de esta experiencia puedo inferir que lo que nos diferencia de los hombres es el tipo de labor que realizamos en la casa (mejor no hablar del mundo laboral).

Pero me estoy desviando del más reciente factor gatillante: Ursula K. Le Guien (autora que siempre recomiendo) en Teharu realiza una hermosa labor describiendo la de la mujer dentro del mundo de la fantasía (donde el hombre es preponderante atreviéndome a decir que incluso su rol es absoluto en este tipo de historias) y, a su vez, plasma de manera exquisita la diversidad de roles que forman a una mujer: hija, madre, esposa, mujer. Entonces, en una conversación en torno al fuego del hogar la protagonista de la novel compara a su difunto marido con su actual pareja: hombres completamente distintos. Reflexiona y reconoce que su difunto marido nunca la ayudo en las labores de mujeres (básicamente aquellas rutinarias destinadas a mantener la casa familiar) y que él siempre tuvo a alguien que le sirviera: su madre, su esposa y su hija.

El objetivo de este blog, al menos para mí, es exteriorizar y compartir mis aprensiones sobre el tema de lo que es ser mujer. Bueno son cuestiones que ocupan y preocupan a mi mente pero por algunas horas estará libre de ellas puesto que la opera comienza.